Aceptando un regalo, por Doyle Brunson
“No aceptes un regalo en la ciega grande cuando juegas a Holdem”, me dijo Kelly hace unos años. Estaba equivocado. Jugando cash en Holdem no hay antes. Sin antes o algo que lo reemplace no hay anda por lo qué luchar. Junto a jugadores prudentes que lo están haciendo bien, podrías sentarte mano tras mano y esperar largo y tendido tu momento.
Finalmente encontrarías tu pareja de ases y te la juegas, porque la puedes defender bien contra cualquier jugador ¿verdad? Ganarías pots vacíos y no te embolsarías nada más que lo que tus ases o reyes te permitiesen.
Eso es por lo que se inventó el ante: para que los jugadores de poker tuviesen algo por lo qué luchar. Pero aunque en los torneos de Holdem hay ante en sus niveles finales no ocurre lo mismo con los juegos de cash, donde las ciegas suponen ese “algo” que disputarse desde el inicio de cada mano.
Las ciegas en el poker observan la acción hasta llegar a ellas. Puede que alguien haya resubido en una posición previa. Ir o no con las cartas en la mano es una cuestión del juicio que cada uno haga en ese preciso momento.
Pero hay otras veces que nadie ha subido la ciega grande. Todos nuestros rivales han completado lo estrictamente necesario para ver el flop sin haber subido ninguno de ellos ni un céntimo. Y la acción nos llega a nosotros en la ciega grande. Y debemos decidir.
Un gran número de las veces la BB aprovecha esta circunstancia para intentar robar o tal vez tantear los ánimos de la mesa aprovechando su posición.
Y aquí es donde os diría queridos amigos: acepta un regalo.
Mi consejo de hoy es que cuando estéis en la ciega grande aceptéis esta situación como un regalo. Si, está en nuestra naturaleza agredir a nuestros adversarios si tenemos la más mínima oportunidad pero demos pensárnoslo un par de veces antes de hacerlo.
Lo primero que nos debe echar para atrás es que seremos el primero en hablar tras esta primera ronda de apuestas, a menos que tan sólo la ciega pequeña te haga call. Lo cual no nos deja en una situación muy ventajosa.
Lo segundo que debe condicionar nuestra decisión es la certeza de que algún jugador habrá hecho tan sólo call con una mano fuerte que casi nos tendría ya doblegados, y lo habría hecho a la espera de que alguien le resubiese tras él.
Así que si lo piensas bien será mejor que ignores como el consejo de Kelly y sigas el mío. A menos que tengas una mano realmente poderosa en la ciega grande, si nadie ha subido hasta llegar a tu posición tan sólo haz call. Piensa – gracias por el regalo colegas-, ves el flop y decides.







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