Desde el foro TwoPlusTwo nos llega una rocambolesca historia que pillará por sorpresa a más de un jugador de poker: ¿Qué hace el segundo clasificado de las WSOP 2008 y tercer clasificado en las WSOPE de ese mismo año, Ivan Demidov, jugando en límites $2/$4?
Como os podéis imaginar, una ola de rumores, hipótesis y falsos testimonios han surcado la red desde que Demidov fuese descubierto jugando a unos niveles mucho más bajos de los que se le suponía, pero no hay más verdad que la que el propio Ivan ha posteado:

“Llegué a un acuerdo para bancarme, en él me comprometí a quedarme con un 20% del total de los beneficios que obtuviese en ambas
WSOP, tras descontar los respectivos buyins”. Así que aunque entre ambos premios, el ruso se embolsó 6,400.000 dólares, tan sólo un 20% de eso fue para el propio jugador. Es decir, Ivan Demidov “sólo” recaudó entre ambas
WSOP 1,280,000 dólares.
LLegar bancado a las WSOP suele ser un hecho bastante habitual dentro de los conquistadores que cada año buscan el brazalete más codiciado del mundo. El actual campeón, Joe Cada, también llegó bancado a las pasadas WSOP.
Aún así, es raro que el jugador bancado reciba un porcentaje tan bajo sobre sus beneficios. “No realicé un buen trato comparado a lo que se negocia hoy en día. Pero en ese momento, para ser Rusia, se consideraba un buen acuerdo. Mis opciones eran o aceptar el trato o no acudir a las WSOP en dos años”, aseguraba Demidov, quien se vio obligado a unirse al hilo de conversación de TwoPlusTwo para atajar la ola de rumores sobre su persona.
Entonces, si no es por dinero ¿Por qué juega en esos límites?
La respuesta una vez más, nos la ofrece el propio Ivan, siempre tan humilde como sensato. “Dispongo de un bankroll suficiente para estar en $25/$50 o $50/$100, pero la verdad es que no soy lo suficientemente bueno para esos niveles todavía”.
Así que si todo un subcampeón de las
WSOP decide no jugar en los high stakes porque él considera que todavía no tiene el nivel suficiente para acceder a ellos, quizás muchos jugadores de poker actuales deberían mirarse en el espejo que propone Demidov antes de tomar esa gran decisión. Ganar un gran torneo para después estampar todo lo ganado en él parece que no es el estilo del ruso.
No es una cuestión de dinero, ni de inteligencia o estrategia. Es una cuestión de autocontrol. De dejar a un lado la parte gamblera para ser más fiel que nunca al jugador de
poker racional, frio y calculador que llevas dentro. El resto, es perder el tiempo y el dinero.