Ayer domingo, los Saints de Nueva Orleans se proclamaban campeones de la NFL tras derrotar a los Colts de Indianápolis por 31-17 en la espectacular final de la Super Bowl. Y según se desprende de las informaciones publicadas en varias páginas americanas, Phil Ivey podría haber perdido ¡dos millones de dólares! si verdaderamente confió en la victoria de los Colts.
El director de apuestas deportivas de MGM valoraba así los rumores sobre una apuesta de
Ivey de estas dimensiones de cara a la gran final: “tenemos una apuesta con siete dígitos realizada en nuestra compañía a favor de los Colts”.
El hecho de que en la anterior edición de la gran final del futbol americano Ivey hubiese apostado un millón de dólares por el vencedor, hizo que los rumores en las salas de apuestas corrieran ayer como la pólvora y situasen la nueva apuesta de
Phil Ivey como la más grande hecha para la final de este año.
Ivey deberá sentarse pronto en las mesas para intentar recuperar parte del dinero que ha perdido en estas estúpidas apuestas, que ya han llevado a más de un buen jugador de poker a la bancarrota.

Los Saints se han convertido en una gran ilusión para la población de New Orleans tras el desastre natural que asoló la región en 2005. Después de la destrucción que dejó a su paso el huracán Katrina, el equipo de fútbol americano de los Los Saints se ha erigido como bandera de la recuperación y reedificación de la zona, ya que en pocos años ha pasado de ser uno de los equipos más modestos de la NFL a proclamarse campeón de la Super Bowl en 2010.
Algunos jugadores de poker (sería muy injusto generalizar) invierten parte de sus beneficios obtenidos jugando a las cartas en apuestas al margen del tapete. Tenis, NFL, Hockey sobre hielo… el deporte elegido no es tan importante para ellos como la adrenalina que experimentan viendo un evento deportivo sabiendo los “ceros” que tienen apostado por él.

Ziigmund hace poco volvía de un partido de hockey hielo con unos amigos con un nuevo tatuaje horrible y enorme en su pecho,
Hansen decía adiós a 900,000$ la tarde que Rafa Nadal no revalidó su quinto Roland Garros consecutivo y a Phil Ivey le ha podido salir muy caro no confiar en la bandera de la recuperación del pueblo orleanniano.
Todos debemos remar en una dirección que no debe ser otra que la de demostrar que el poker es un deporte maravilloso y apasionante donde la estrategia juega un papel decisivo, sin dejar apenas espacio para el azar o el juego compulsivo.
Quizás Phil Ivey, Hansen u otros muchos jugadores pro de poker, reman en dirección contraria cuando realizan este tipo de apuestas. ¿Qué imagen da Ivey, su sala
Full Tilt y el poker en general cuando el mejor jugador de poker del mundo hace estupideces como ésta? Juzguen ustedes mismos.