Razones para no farolear, por Doyle Brunson
Algo que puede destrozar tu bankroll en cuestión de segundos es farolear sin tener ninguna razón para hacerlo. Farolear puede ser muy gratificante pero ¡cuidado porque también es muy adictivo! He visto como la adicción al farol ha echado por tierra las aspiraciones de muchos jugadores de éxito.
Recuerdo un día jugando en un club privado en Texas en 1971. Por aquel entonces rara vez había espectadores viendo las partidas, pero en aquella había unos pocos. Y todos del lado de Kelly.
Su mujer siempre estaba allí al igual que algunos de sus amigos. Todos ellos solían chillar y vitorear cuando Kelly ganaba algún pot. Esto ahora es algo normal y ocurre en todos los grandes torneos televisados o no, pero en aquellos tiempos era algo que al resto de jugadores nos parecía algo de otro mundo.
Estábamos jugando en Limit Holdem y yo tenía en mano 6 5 del mismo palo antes de ver el flop. El bote era de $300 y Kelly me atacó con una apuesta de $5,000. Como os podéis imaginar yo pasé y Kelly me enseñó 8 9 (off suit), recibiendo inmediatamente la ovación cerrada de su gente.
En casos como este, no tiene sentido intentar reafirmar tu ego diciendo “tú tenías mejor mano y yo te he ganado” como muchos jugadores hacen. Tu oponente probablemente no volverá a creerte y tú no has logrado nada, incluso si vuelve a creerte.
Tan sólo da la vuelta a las cartas cálmate y espera. Cuando los jugadores están sobre –apostando sólo para impresionar al resto de jugadores o al público, tan sólo déjales que lo sigan haciendo. Sólo tienes que esperar tu oportunidad y cuando él falle lo hará definitivamente.
Supongo que la emoción es lo que hace que la gente farolee y vaya en busca de esa sensación una y otra vez. Es excitante hacer parar a tu caballo al borde del precipicio. Pero con que una de las veces no pares al caballo en el milímetro exacto y caerás sin remedio al vacío.
Farolear en No Limit Holdem es exactamente así.
En la misma partida de la que antes hablaba, una hora después, yo tenía A K y aposté $2,000. Kelly hace call. El flop viene excelente para mí con 4 A K, dándome los mejores dobles que hay. Entonces hice una pequeña apuesta a la espera de que Kelly me farolease con una mucho más grande. Y eso fue lo que exactamente ocurrió. Yo le respondía a su resubida por $12,000 con un allin. Él se quedó pasmado porque pensaba que iba a echarme. Nunca había visto a un jugador de poker quedarse tan blanco en una mesa.
Kelly no había aprendido todavía una de las lecciones más importantes del poker: Siempre ten sentido común, nunca ego, sé tu mismo guía. Él acabó pasando. He aquí una de las razones para no farolear: el orgullo.
Su compostura se vino abajo. Él volvió a verse involucrado en otro pot contra otro jugador. Cuando estaba claro que no se podía llevar el bote y que se quedaba muy corto en fichas, apostó el resto de su stack en un gesto desesperado. Esa es otra razón para no farolear: el pánico.
Su mujer y amigos caminaron hasta él en silencio y se fueron. Fue una salida triste y sobre todo totalmente innecesaria.
Las tres principales razones por las que farolear son las 3 pes: Pride, Panic, Profit.
Y sólo la última de ellas es acertada.


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