Póquer para profanos
Este artículo surge a raíz de ciertas conversaciones con un compañero de trabajo, también crupier, motivadas quizá por el aburrimiento de no tener juego durante las horas en las que hemos coincidido en la mesa.
En dichas conversaciones aprendí yo más que el, a pesar de que mis conocimientos en la materia fueran superiores a los suyos. Y es que, para aprender, hay que ser receptivo. Si te cierras en banda no vas a aprender nada, por mucho que la otra persona quiera hacerte entrar en razón.
En estas conversaciones pude profundizar en lo que piensa el profano, el fish, el pescado, el donante. No os confundáis, la mayoría de los beneficios que obtenemos es gracias a estos jugadores. Son gente que entra para divertirse, para echar el rato, y que consideran que éste, nuestro juego, es puro azar, llegándolo a comparar (según sus propias palabras), con jugar a la ruleta o al black jack.
Yo le repliqué que, a diferencia de la ruleta o el black jack, se puede ganar al póquer en el largo plazo (término que de hecho le hizo gracia), ya que aquí no debemos competir con una casa o banca, si no que competimos con otros jugadores, y por tanto la banca hace un papel neutral, cobrando una comisión, pero no interviniendo en modo alguno en el desarrollo de la partida. Esto hace que cambie la cosa.
El Texas, realmente, es un juego sencillo de aprender, y esto atrae a muchos jugadores. Pero profundizar en él es sumamente complejo, es un juego donde nunca dejas de aprender, eso si, si estás abierto a ello. Si piensas que es un juego donde la habilidad no influye para nada y es puro azar, realmente poco podemos hacer. O sea, no podemos controlar el azar. Pero si podemos hacer que el azar juegue una pequeña porción a lo largo del tiempo, simplemente tomando las decisiones adecuadas en los momentos adecuados (EV).
Las veces que el resultado nos sea adverso y el final de una mano en cuestión no sea el esperado será consecuencia del azar, pero esto no es más que una desviación estadística; está contemplado por el jugador que se toma esto como algo más que puro azar, y lo hace por lo que es, un juego de habilidad.
Un ejemplo que me daba era el típico, que la mejor mano del juego era AA, y que de poco sirve ya que a él le habían ganado no se cuantas veces con dobles o cosas por el estilo. El me daba de ejemplo "a ver, ¿que haces si te dan AA y en el flop sale J76?". Yo le respondía "pero ¿que pasó en el juego preflop, cuál era el tamaño de su stack y el mío, que imagen tiene él de mi, etcétera?". Él respondió que todo eso era irrelevante, que simplemente qué haría. Le dije que con esa información no podía responderle...
Por cierto, al día siguiente jugamos una timba con compañeros del trabajo y, efectivamente, le vi perder una mano con AA, donde hacía overlimp ante 3 limpers y luego se dejaba la caja postflop, por supuesto.
Un jugador interesado por este juego va a aprender de estos errores, va a preguntarse que pudo hacer o que no hizo en una determinada situación para que no vuelva a repetirse, si es que pudo hacerse algo diferente.
A veces simplemente no se puede hacer nada, en esa mano estabas destinado a perder tu stack y no había más que hacer. Pero en otros muchos casos, y es lo que nos interesa, siempre podemos sacar una lección, y aprender de nuestros errores.
En cambio, un mal jugador, o uno que no se interese siempre lo va a achacar todo a la mala suerte, cuando la mayoría de las veces son errores de bulto, con una fácil o difícil corrección según el caso.
Es importante saber distinguir ante qué tipo de jugador estamos. O sea, al estar en una mano concreta cada decisión debemos basarlas no sólo en lo que llevemos y lo que haya en el board, si no en quién tenemos enfrente.
El típico ejemplo es que el póquer no es un juego de cartas jugado por jugadores, si no un juego de jugadores jugado con cartas. Por ello, al analizar cada situación, no debemos cometer el error de buscar sentido a su acción según nuestra lógica, si no buscarle sentido a la acción según la que creemos es la suya. Y no creáis que los malos jugadores no tienen lógica, lo que pasa es que sus acciones tienen una lógica diferente a la de un buen jugador, pero no por ello dejan de tener lógica, su lógica.
Explotar a este tipo de jugadores es lo que nos dará el grueso de nuestros beneficios a largo plazo, así que entender su juego supondrá un gran beneficio para nosotros. Comprender lo que piensan, pues, supondrá un objetivo prioritario cuando nos sentemos a jugar en una mesa de póquer.



